El certificado GIA es realizado por el Gemological Institute of America (GIA), una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación y educación sobre las piedras preciosas, cuya labor es evaluar exhaustiva y detalladamente los diamantes para determinar su clasificación. Además, es la creadora del estándar mundial para evaluar la calidad de los diamantes, regida por las 4C, que corresponden al color, carat (quilate), claridad y corte.
Este informe comprende la evaluación científica más respetada e imparcial del mundo para indicar la calidad y autenticidad de un diamante, emitido con objetividad y experiencia para garantizar integridad y precisión en cada uno de sus reportes.
En el documento indican si es un diamante natural o no, y revelan cualquier tratamiento posible al que pudo ser sometida la joya. Se especifica la talla y la forma, sus dimensiones, su clasificación en la escala de pureza y color, la presencia de fluorescencia e inclusiones, su peso en quilates, sus características de claridad y un mapa de representación gráfica de las características del diamante.



La claridad o pureza, hace referencia a las pequeñas imperfecciones naturales que se encuentran dentro de los diamantes haciendo que cada uno sea único. Estas inclusiones son formadas por minerales los cuales quedan atrapados durante el proceso de cristalización. Entre menos inclusiones tenga el diamante mayor valor tendrá.
La pureza de un diamante se determina por el color, origen, tamaño y posición de estas inclusiones.

Un quilate (ct) es una unidad de peso la cual se divide en 100 puntos, un cuarto de quilate equivale a 25 puntos y medio quilate a 50 puntos. Las piedras de mayor peso son más escasas que las pequeñas.
Al escoger una pieza se debe de tomar en cuenta el color, corte y pureza, ya que la combinación de estas 4 características son las que determinan el valor de un diamante.

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